lunes, 21 de abril de 2014

Entrada 51.Conocerse a sí mismo para enterarte del qué y del cómo haces lo que haces.

Definitivamente, tengo colegas que son capaces de escribir un post semanal casi durante dos años consecutivos. No sé si decir con orgullo que el post con más visitas de mi blog no llega a cuatrocientas visitas y me parece que estaré muy lejos de superar ese récord: me conformo con el hecho de poder compartir información a medida que me formo o que preparo clases, jamás con un ritmo semanal, ya eso justamente lo he comentado anteriormente en otras entradas.
Los libros fundamentales de Moshé Feldenkrais como Awareness through movement, son una veta que conecta directamente con aquella inscripción de la supuesta entrada del oráculo de Delfos de : "Conócete a ti mismo". Ello porque a medida que el lector avanza en los breves capítulos de la primera parte, puede toparse con conceptos como: auto-educación, auto-ayuda, auto-mejoramiento, auto-estima y finalmente el auto-conocimiento.
En el mundo feldenkraniano de habla hispana hay un acuerdo general en traducir awareness como auto-consciencia. Muy personalmente, prefiero traducir como "el darse cuenta de...". Si volvemos a los griegos por un instante sabemos que los poetas trágicos usaban comúnmente en sus poemas el recurso argumental de la anagnórisis, que quizás una de las más famosas en occidente sea la del miserable rey Edipo cuando se da cuenta que es hijo del padre que ni siquiera sospechaba que tenía y marido de su madre, por el destino, no por voluntad.
Dentro de los diversos recursos didácticos de Moshé están los símiles y las anécdotas, inclusive las del refranero. De los primeros capítulos destaca especialmente la del ciempiés que se le olvida cómo andar desde el instante que se le pregunta que cómo camina con tantas patas a la vez. Entonces el pensamiento y el intelecto se convierten en enemigos de la acción cotidiana (habitual) y la mecánica; de hecho, la base física para el awareness es el retardo que hay entre el pensamiento de mover una articulación (pongamos por ejemplo la extensión de muñeca) y el acto de extenderla (esto incluso puede darnos la posibilidad de inhibirla o no extenderla); esta pausa mental para Moshé también es la base para la imaginación y el discernimiento.
Lamentablemente en textos creo que Joseph Pilates no dejó vestigios de su famosísimo método que el proponía para mejorar el cuerpo, mente y espíritu, en cuanto a la parte del espíritu; digo lamentablemente, porque se supone que con la contrología podía el practicante auto-dominar su cuerpo y su mente y ya con eso mejoraría su vida, su espíritu y su manera de ver el mundo. El método Pilates ya sin el espíritu es bastante útil al mundo actual del fitness, donde todavía hay entrenadores personales repitiendo o invitando a mecanizar movimientos a sus clientes cada día.
No obstante, desde el momento en que uno entra formalmente en la formación de Feldenkrais se siente la magnitud que tiene en el temario tanto el sistema nervioso como el cerebro y aunque eso no nos acerca aún al espíritu, sí es suficiente para invitarnos a discernir, imaginar, desarrollar la capacidad para tener pensamientos abstractos y mucho más.
Considero esencial distinguir entre estar conscientes y darnos cuenta, y de nuevo Moshé es lapidario: "no es lo mismo saber cómo te auto-organizas para subir una escalera a cuántos escalones hay subido mientras lo hacías; de hecho es probable que lo tengas que hacer de nuevo para contar esos escalones, ¿no es así?"
Por eso el título de esta entrada del blog: ¿Te conoces lo suficiente a ti mismo para saber qué, cómo, dónde y cuándo subiste esa escalera?